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Buenas, fanátic@ de Prince of tennis! Esperamos tu participación en este foro que recién comienza... Oh, espera, ¿aún no sabes de qué va? Nah~ no te preocupes, te explico un poco del tema...

De seguro conoces un Fan Fic, ¿cierto? *ve aprovación por parte de la lectora* Bien, entonces no te costará comprender de qué trata este lugar...

El foro fue creado por una persona que adora escribir y leer las historiias de sus amigas, pero siempre pensó que no valía la pena tener tantas asombrosas historiias de Prince of Tennis desparramadas por todas partes de internet, así que se le ocurrió la loca idea de juntarlas todas en un sólo lugar. Así que, podríamos decir que:

Imaginación + lápiz y papel + tus personajes favoritos de Prince Of Tenis = ¡Este lugar!

Así que, si adoras escribir o quisieras aprender, y además amas este grandioso animé, ¿qué esperas? Regístrate y únete a este maravilloso foro que te estará esperando con los brazos abiertos Very Happy

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    SDD 1: Inicio de una nueva vida

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    Kira Hatake
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    Hoja de personaje
    Nombre Personaje: Kira Hatake
    Grado: Tercero
    Escuela: Seigaku

    SDD 1: Inicio de una nueva vida

    Mensaje por Kira Hatake el Vie Abr 06, 2012 3:01 pm

    Holitaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    Jiji hacía mucho tiempo que no publicaba algo y éste es un nuevo proyecto que estoy empezando y al cual tengo mucho cariño y se llama "Sing, dance or die". Lo sé es un título un poco extraño, pero no se me ocurría otro título. Solo espero que les guste y que me den sus opiniones al respecto. Antes que nada os haré una breve introducción para que sepáis de que trata. Pues, es un ff "musical". Una serie de chicos estarán en una escuela de artes, donde a parte de aprender danza y canto tendrán que convivir con sus sentimientos. No es un resumen muy bueno pero ahí está.
    Allá voy con el primer capi:



    Capítulo 1: Inicio de una nueva vida


    Las notas parecían salir en tropel, sin conexión entre ellas. Sus finos y largos dedos se pararon estrepitosamente sobre el teclado y apoyó su rubia cabeza sobre la libreta que contenía la partitura de la Sonata para piano n. º 14 en do menor, "Claro de luna" de Beethoven. Profirió un bufido. ¿Y si después de lo mucho que se había esforzado, de lo mucho que había trabajado, no estaba hecha para ello? Siempre que tenía la oportunidad de alcanzar su sueño, siempre se hacía esa misma pregunta. Pero no podía lamentarse, ese no era su carácter, debía intentar ser más positiva.

    Apenas había dormido dos horas en toda la noche y debajo de sus ojos habitaban unos contornos levemente purpuras debidos al cansancio. Recogió la partitura y la guardó en su bolsa. Recogió las llaves de su apartamento que descansaban en la mesa de la pequeña sala de estar que al mismo tiempo era la misma habitación donde estaba su piano.

    Caminó con paso lento pues aún era temprano, pero igualmente llegó demasiado pronto. No obstante ya había gente delante de un majestuoso edificio del más puro estilo renacentista con su fachada y sus pilares de piedra gris. No pudo evitar sentirse abrumada por la belleza y la sofisticación del lugar, no por algo era un edificio histórico en el que numerosos bailarines y artistas habían pasado por sus pasillos y sus aulas a lo largo de los años. Se le hacía tan extraño verse a sí misma en un lugar tan increíble como aquel, y es que se podría decir que a ella no le sobraba el dinero, el simple hecho de estar allí era como un sueño.

    Dejó de mirar el maravilloso paisaje para concentrarse en los que posiblemente serían sus compañeros de estudios. Sintió que su barriga se revolvía cada vez que su mirada chocaba con la de alguno de aquellos seres que parecían desprender superioridad por cada uno de sus poros. Pero no se iba a dejar amilanar. Así que decoró su rostro con su mejor sonrisa, aquella que la caracterizaba como una persona alegre y entusiasta, pese que le costase admitir que estaba en verdad un poco asustada.

    Intentando caminar lo más despreocupada posible pasó por delante de un grupito de chicas, de aspecto verdaderamente altivo y orgulloso. Ella comparada con ellas era una chica humilde, con ropas de lo más normalitas y cabello rubio suelto bastante común. Pero ellas adornadas con las mejores vestimentas de Prada, sus bolsos de Louis Vuitton y sus zapatos de Christian Louboutin parecían estar en otra galaxia en el que chicas como Kira no podían ni siquiera acercarse. Visto de cualquier manera Kira era una hormiga en aquel mundo de reinas estilosas.

    - Mira esa de ahí- dijo una chica a sus amigas señalando a la rubia- Esa ropa es de la temporada pasada y encima es horrible- y estallaron en extravagantes risotadas.

    Hatake se cubrió mejor con su sudadera negra con estrellas grises y mirando sus pantalones pitillo desgastados. Nunca se había sentido mal llevando aquella ropa, es más era su favorita. ¿Por qué debía sentirse avergonzada por ello? Levantó su cabeza intentando mostrarse orgullosa de sí misma, pero un pequeño tic en su labio delató que estaba molesta.

    Ahora mismo si que se arrepentía del todo cuando le dijo a su padrastro que le habían ofrecido una beca para entrar en aquella escuela tan prestigiosa de música y danza. Pero lo más sorprendente había sido que éste estuvo dispuesto a pagarle los estudios. Cierto era que Kira nunca había sido caprichosa y nunca le había pedido que le regalase cosas para su cumpleaños, así que aquello era un especie de regalo de agradecimiento, además siempre le había insistido que continuara estudiando música, pues eso era lo que querían sus padres de verdad.

    Estaba tan perdida en estos pensamientos que cuando aceleró el paso para perderlas de vista, su pie derecho chocó contra algo. Intentó mantener el equilibrio, moviendo sus manos descontroladas de un lado a otro, pero todos sus intentos fueron en vano pues su caída fue inminente.

    La muchacha sintió las risitas de todos ellas y unas ganas inmensas de llorar y de salir de allí corriendo la invadieron por completo. Pero no les iba a dar el gusto de verla llorar, hacía mucho tiempo que había decidido no volver hacerlo. Se levantó lo más dignamente que pudo, intentando no fijarse en las miradas burlonas de las personas que tenía alrededor. Se acercó a la pared del edificio y apoyó todo su peso contra ella. En ese momento no le importó espachurrar su mochila, total no llevaba nada importante, nada más que una libreta y un bolígrafo, ni siquiera tenía un móvil. Es más si hubiese estado sola, se hubiese puesto a patear la mochila hasta quedar completamente relajada de aquel sentimiento de frustración que habitaba en su interior. Bajó su mirada cuando sintió unas punzadas en sus rodillas, se había arañado las piernas cuando se había caído al suelo, pero no era nada grave. Pese a que además de sentirse frustrada también se sentía furiosa, Kira volvió a sonreír aunque en esta ocasión le resultó más difícil que antes.

    Estaba calculando con anterioridad, y eso que aún no había empezado, cuantos días tendría que esperar para que terminara el curso, cuando notó como alguien se había recostado contra la pared justo a su lado, bueno mejor dicho se había apoyado sobre ella. “Perfecto, será que no hay suficiente sitió que tiene que venir aquí, encima de mi” pensó Kira, y estuvo a punto de protestar, pero sus palabras se quedaron enganchadas en su garganta. Espera un momento y ¿si se trataba de un pervertido que quería aprovecharse de ella? Pero no, aunque no sabía si debía sentirse aliviada o preocupada, pues se trataba de una chica, un poco más pequeña que ella con el cabello tan rojizo como el fuego, los ojos verdes remarcados por una gruesa capa de maquillaje negro y los labios pintados de un suave color púrpura. Su expresión furibunda conseguía cortarle la respiración a la pobre Kira.

    - Tranquila chica- dijo ella llevándose ambas manos detrás de la cabeza- Ellas se creen lo más, solo porque sus padres tienen dinero, pero después son lo peor.

    - ¿Las conoces?

    - Sí, iban conmigo en primaria- su voz sonaba con desagrado y fastidio- Se podría decir que no nos llevamos muy bien- Estiró su mano hacia la rubia- Kin Adachi ¿tú?

    - Ah... yo soy Kira Hatake, encantada de conocerte- dijo ella agarrando su mano- Oye ¿A qué clase vas?

    - A la 301- dijo mirando una hoja que acababa de sacar del bolsillo de su chaqueta deportiva – ¿Y tú?- preguntó mientras Kira le cedía su hoja- Bien vamos a la misma clase. Es mejor perderse por los pasillos con compañía- aseguró con sorna.

    ***

    Kin sabía a la perfección como llegar hasta la clase 301, pero a pesar de ello en las paredes había papeles que indicaban donde estaban todas las aulas. Justo en un amplio pasillo encontraron una puerta de roble y pomo de oro con los números pintados de color rojo en la parte central.

    Entraron en el salón, ya ocupado por algunos estudiantes. La pelirroja reconoció a una joven muchacha de pelo rosado y tez tan clara que le podría hacer competencia a la nieve más pura. De manera extraordinaria conseguía conjuntar el color azul celeste y el naranja en sus ropas que se basaban en una camiseta sin ningún dibujo y una sencilla minifalda. Estaba claro que ellas ya se conocían de hacía algunos años y por un momento Kira se sintió más fuera de lugar que nunca.

    La pelo rosada señaló con gesto educado el asiento de al lado, pues el otro pupitre estaba ocupado por alguien que al parecer no estaba presente en ese momento. A Kira no le quedó otra que sentarse detrás de ellas en el pupitre central ya que los otros dos estaban ocupados por dos mochilas, una negra y otra azul. Sus dueños no estaban ocupando sus puestos, lo más seguro es que estuviese fuera tomando el aire.

    - Bien, os voy a presentar- dijo Kin apoyando su cabeza sobre su mano, todo su brazo estaba reposando contra el respaldo de su silla- Ella se llama Kira Hatake y me la he encontrado en la entrada cabreada como un mono- señaló a la rubia que se removió molesta- Y esta es Ayumi Shishido.

    Kira tendió la mano a la chica de pelo rosado que la miraba con aquella bonita mirada azulada. Había algo en sus rasgos que le resultaba familiar, al igual que su apellido. Estaba segura que había escuchado la palabra “Shishido” anteriormente, pero no estaba segura. Además sin saber por qué aquel apellido despertaba en ella una extraña sensación de furia y enfado que no sabía cómo interpretar.

    - Encantada de conocerte Kira- Ayumi no se cortó ni un pelo y la miró de arriba abajo - ¿Cuántos años tienes?

    - Veinte ¿Y tú? -preguntó la joven estrechando la mano de Ayumi.

    - Dieciocho.

    - ¡Ah! qué joven eres- dijo Kira un poco trastornada.

    - No te preocupes por la edad, aquí lo que importa es el talento- animó la chica de pelo rosado- Hay gente que es más mayor que tu.

    - Vaya supongo que debo sentirme aliviada- dijo riéndose amistosamente.

    - Por cierto, no te sientas intimidada por mi hermano, puede parecer un chico serio pero es una buena persona- informó con una encantadora sonrisa.

    La rubia no entendió muy bien a qué se refería, hasta que tres chicos entraron por la puerta. El primero era el más alto de los tres y tenía el cabello gris y algo despeinado, y en su rostro se podía ver una sonrisa iluminada por unos hermosos ojos color café. Kira se dijo que tenía cara de bonachón. Detrás de él había otro joven de cabello negro muy corto y con un lunar en la frente. El chico parecía de confianza, pero había algo oculto en aquel muchacho que a la rubia le provocó un escalofrío. Y por último, otro joven de cabello castaño atrapado por una gorra de color morada y en su rostro había una expresión de molestia, como si estar en aquel sitio le molestara mucho.

    - No puede ser verdad- susurró Kira tapándose la cara con las manos- Esto no me puede estar ocurriendo a mí.

    La rubia intentó ocultarse detrás de su mochila, a lo mejor así no la veía. ¿Por qué tenía que estar también allí? Pensaba que nunca lo encontraría en un lugar como aquel, pero por lo visto estaba equivocada, y todo lo que parecía imposible en aquel lugar si era posible. Sus esfuerzos por esconderse fueron inútiles pues su cabello rubio era lo más extraño de la clase, ya que lo que más dominaba era el pelo rosa y pelirrojo, la última moda en peinados

    - Vaya, vaya que sorpresa- dijo el muchacho de la gorra.

    Kira se descubrió finalmente e intentando parecer estar muy indignada y enfadada, se cruzó de brazos y miró hacia otro lado. Él por su parte cruzó por detrás de la silla de Kin y su hermana Ayumi y se sentó al lado de la rubia que resopló cuando vio que se había instalado en el pupitre de al lado.

    - ¿No me vas a decir nada?- preguntó Ryou en tono monótono.

    - No quiero hablar contigo- contestó Kira dibujando una extraña sonrisa.

    - Parece que estás enfadada conmigo- Shishido apoyó sus codos sobre la mesa mirándola con aquellos ojos almendrados.

    - Veo que eres tan suspicaz como siempre- bromeó Hatake mostrando su sonrisa más amable- ¿Se puede saber por qué estás sentado a mi lado?

    - Yo he llegado antes que tu- explicó aquel señalando la mochila que había sobre la mesa- Si quieres puedes cambiarte de lugar.

    -Todos los sitios están ocupados, me temo que vas a tener que quedarte con nosotros- dijo Choutarou que se había instalado en la otra mesa de al lado.

    La muchacha estaba a punto de contestar, cuando una voz más poderosa y grave que la suya se expandió por toda la sala.

    - Holgazanes ya es hora de que empecemos con la primera clase de este curso- era el mismo chico que tenía el lunar en la frente, y Kira por un momento había pensado que se trataba de un alumno más- Mi nombre es Kippei Tachibana y seré vuestro maestro- casi rugió- Espero que sobreviváis.

    Los alumnos se callaron de golpe y se giraron a mirar al muchacho que había dicho aquellas palabras. Su rostro era serio y había algo en su manera de cruzar los brazos que indicaba que era un hombre autoritario y que se hacía respetar. El moreno se dirigió al atril dedicado solo para los maestros y apoyando ambas manos en los extremos de la mesa se dispuso a decir algo cuando alguien desde la puerta lo interrumpió.

    - ¿Ya estamos como cada año Kippei?- preguntó un hombre menudo, un poco regordete y con unas gafas colgando en la mitad de su nariz- No es bueno que asustes a los nuevos, después no muestran todo su potencial- explicó con una sonrisa bonachona- Es más, algún día haré que tú seas el maestro y te aseguro que no te gustara- dijo acercándose a Tachibana- Y ahora siéntate.

    Kippei se dirigió de nuevo a su asiento con una sonrisa burlona compartida por Ryou Shishido y Choutarou Ootori. Kira pensó que era algo que tenían planeado antes de entrar y que solo lo hacían por diversión y asustar a los nuevos como ella. Como era costumbre el maestro sacó una lista y empezó a nombrar a los alumnos por orden alfabético.

    - ¡Bien! Parece que solo faltan tres personas, pero no importa- era extraño que un maestro se mostrara tan entusiasmado- Yo soy Kaede y soy vuestro verdadero maestro- se presentó- En este curso compartirán clase con gente de distinta edad y como novedad, este año harán de todo, y cuando digo todo quiero decir que harán tanto música como danza. Este año se hará de ésta manera porque el director ha considerado que sería mejor para los alumnos dominar un poco de todo lo que se imparte en esta escuela. El resto de maestros os lo explicaran con más detalle.

    Como era de esperarse esta noticia explotó como la pólvora y entre los estudiantes se extendió un murmullo que fue aumentando hasta convertirse en una serie de gritos, pues algunos hablaban con gente que estaban en el otro extremo del aula, o simplemente se gritaban porque ni ellos mismos se escuchaban.

    - ¡Basta ya!- Chilló el maestro arañando la superficie verdosa de la pizarra, y la vena de su frente amenazó con estallar si aquello continuaba así – continuemos con la presentación- sugirió recuperando su sonrisa- Si tenéis alguna duda o problema con las clases o con los horarios siempre podéis acudir al tutor personal que se os ha sido asignado- informó Kaede- Y por favor antes de que se marchen a la siguiente clase, miren la hoja con los horarios y el número de la clase que se les dio dos días antes de que iniciaran el curso.

    Kira sacó la hoja de uno de los bolsillos de su mochila y la contempló. Su siguiente clase era “Danza de contacto” en el aula 20. Suspiró preguntándose como llegaría hasta allí.

    - Vamos a las mismas clases- dijo Ryou de improviso, levantándose de la silla.

    - Esto… sí… eso parece- Kira no supo si aquello era una buena noticia o una mala.

    - Kira vamos juntas, Ayumi y Choutarou también, aunque esto de que hayan ajuntado música y danza me parece una tontería - dijo Kin y por su tono de voz parecía estar enfadada e incluso amenazante.

    - Yo creo que está bien, así estaremos más preparados para trabajar, la vida real- dijo Kira.

    Kin pareció querer reprochar algo, desconforme con la rubia, pero su comentario se vio interrumpido por las risitas burlonas de las mismas muchachas de la entrada.

    - Te conformas con todo, incluso con ellas- dijo Kin señalando a las chicas de la entrada- No permitas que ellas se rían de ti. Ríete tú de ellas.

    - Como si eso fuera tan fácil- dijo la rubia, y Kin la miró de una manera que dejaba ver una expresión en la que se podía leer a la perfección “Claro que es fácil”- Bueno, pero para mí no es fácil, nunca se me ha dado muy bien lo de relacionarme con la gente, sobre todo con gente que tienen tanto dinero y te pueden hacer la vida imposible con solo chasquear los dedos.

    - Pues aquí tienes que aprender a defenderte tu sola porque no siempre tendrás a alguien que te saque las castañas del fuego- dijo Kin y por un momento Kira se sintió como si fuese una niña pequeña a la que estuviesen regañando

    - Lo intentaré- soltó con pocas ganas - Espera Kin.

    – Lo siento, tengo que ir a secretaria, los horarios no me gustan nada, hay más horas de clase que otros años y la gente normal tiene trabajo y esto no se paga solo- dijo Kin- Nos vemos en clase- y Kira vio como la melena pelirroja de la joven desaparecía a través de la puerta.

    Era sorprendente que una chica como Kin que tenía dinero de sobras para comprarse ropa de Nike o Adidas tuviera que trabajar para pagarse los estudios. Con la mini bronca de Adachi apenas se había dado cuenta de que todos se habían ido del aula y solo quedaban un par de alumnos y ella. Por culpa de eso había perdido de vista a Ayumi, con la que había esperado haber hecho buenas migas y haber ido juntas al resto de clases, pero al parecer ésta se había escapado al igual que Choutarou y la habían dejado allí abandonada. De mala gana recogió sus cosas y salió del aula, preguntándose como llegaría a la clase. Estaba totalmente perdida.

    Apenas salió por la puerta de la habitación vislumbró la silueta de un muchacho apoyado contra la pared. Era Ryou Shishido. ¿Es que acaso no le preocupaba llegar tarde a su próxima clase o es que estaba tan perdido como ella? Descartó lo última opción cuando el muchacho habló.

    - Eres muy lenta- aseguró él con un tono que decía “no me importas ni lo más mínimo”- Como siempre.

    - O quizás tú eres demasiado rápido-contraatacó Kira mostrando una amplia sonrisa-¿Es que me estabas esperando?

    - Sí, aunque no te acostumbres, yo nunca espero por nadie- dijo ajustándose la gorra.

    - Siempre es un buen momento para empezar.

    - Ni en tus mejores sueños. Si hoy te he esperado es porque no me gustan las chicas que lloriquean- puntualizó el muchacho haciendo una burla moviendo sus manos como si estuviese llorando.

    - Por si no lo sabías esto es una sonrisa, aunque tú no la uses nunca- respondió ella señalando su magnífica sonrisa.

    -No sé a quién intentas engañar, pero con solo mirarte a la cara sé que si no encuentras la siguiente aula te pondrás a llorar como un bebé que ha perdido su juguete- mientras lo decía con cierto tono burlón, emprendió su camino por delante de ella- . Además que te conozco un poco.

    -Sí, sí, lo que tú digas- dijo Hatake caminando felizmente- ¿Puedo darte un consejo?- preguntó Kira mirándolo con sus grandes ojos azules-Por tu cara creo que deberías tomar fibra, así te sentirás mejor-recomendó.

    Shishido estaba dispuesto a replicar, pero cuando fijó su vista donde debería estar la rubia se encontró con otra persona que no era Kira.


    Bueno para aquellas que lean éste proyecto solo les pido paciencia. últimamente estoy un poco liada con los estudios, pero pronto tendré vacaciones y escribiré sin parar.Intentaré no tardar mucho con la conti y también ponerme al día con el resto de ff que tengo.
    Espero que hayan disfrutado.
    Nos leemos
    Adiositoooooooooooooooo
    Wink


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    Kath Law
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    Hoja de personaje
    Nombre Personaje: Shizuka Atobe
    Grado: Tercero
    Escuela: Hyotei

    Re: SDD 1: Inicio de una nueva vida

    Mensaje por Kath Law el Lun Abr 09, 2012 11:56 am

    Hollaaaa
    Me encanto, hace tiempos que lo esperaba ^^ me encanta ese lugar
    Y me mata choutarou todo lindo como siempre
    Ryou sin palabras, espero saber pronto como se conoció con Kira
    Te quedo muy bien Kira xD


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